Para comenzar mis andaduras en el blog, empezaré con una reseña de un libro de Bukowski, que personalmente, me encanta. He leído solo dos obras suyas, la otra no me gusto demasiado, por eso prefiero no mencionarla.
Primero de todo, el libro trata de un hombre llamado Henry "Hank" Chinaski. ¿Quién es?
Es un personaje ficticio y protgagonista de varias obras del escritor estadounidense Charles Bukowski.
Es un libro que va desde la infancia hasta la madurez del personaje, relatando acontecimientos característicos de aquella época dura y macilenta. En la que el protagonista pasa por todo tipo de penurias. Lo que recalco de la obra es la calidad de la narración, que te mete de lleno en aquella América y en hechos de la vida del autor, que sorprenden y entretienen a partes iguales.
Una obra muy entretenida que te durará unas escasas horas, es un libro con una lectura que se saborea bastante bien. Tanto que tendrás ganas de releerla de nuevo.
Aquí dejo la sinopsis del libro:
Una novela autobiográfica, contundente como un preciso uppercut, que nos
muestra una visión bien distinta del «Sueño Americano», una visión
«desde abajo», desde los pisoteados y humillados: la infancia,
adolescencia y juventud de Henry Chinaski, en Los Ángeles, durante los
años de la Depresión y la Segunda Guerra Mundial. Un padre brutal que
cada día finge acudir puntualmente al trabajo para que sus vecinos no
sospechen que está en paro; una madre apaleada por el padre, que sin
embargo está siempre de su parte; un tío a quien busca la policía; un
mundo de jefes, de superiores aterrorizados por otros superiores.
El joven Chinaski algo así como un hermano paria de Holden Cauldfiel, el
dulce héroe de Salinger en The Catcher in the Rye (al que Bukowski
parece aludir en el título original Ham on Rye tiene que aprender las
reglas implacables de una durísima supervivencia.
En este libro inolvidable, escrito con una ausencia total de ilusiones,
se transparenta, evitando la autocompasión, una estoica fraternidad con
todos los chinaskis, todos los underdogs de la «otra América» de los
patios traseros, los bares sórdidos, las oficinas de desempleo.

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